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Temas Bibliotecológicos
"¡Un libro, para saber que vivo!"

En su lecho de muerte clamaba Milton por un libro. Un libro cualquiera. Un libro, para saber que vivo!". Sobre el libro se han leído muchas opiniones en estos últimos días. Todas opiniones a favor, y cada una de ellas anclada en una determinada perspectiva. De todo ello el libro resulta siempre beneficiado. Una nueva sociedad, un nuevo hombre peruano no necesitarán (y hay que decirlo cuanto antes) un nuevo libro, sino mejor modo de entender su función. Sin acceso al libro no habrá manera de perfeccionar nuestra condición humana. Pero el problema no se reduce ciertamente a que el libro cueste más o menos que antes, ni a que sea cada vez más difícil hallar libros que valgan la pena, ni siquiera al triste hecho de que hay muchas ediciones deplorables en lo que a gusto e impresión se refiere. Eso no es lo que a mí me preocupa más, lo confieso. Me aterra que la escuela no fomente el gusto por la lectura. Y no aludo a las infelices instrucciones con que para estimularla se adornan todos los programas escolares en cualquier país del continente. Poco hace la escuela. Sí, ya sé; al niño le elogian el libro, le recitan biografías de autores, le exigen lectura memorizada de párrafos de alguna obra célebre, lo someten al dudoso gusto estético de algún profesor accidental. Nada de eso deja huella. Los muchachos que salen con gusto por la lectura, relacionan esa inclinación con hechos muy personales: o había biblioteca en la casa, o algún hermano leía, o les gustaba a todos el teatro, o discutían sobre política y terminaron leyendo. Por cierto, usted dirá que por eso hay tanto muchacho politizado leyendo tonterías. Ese es otro defecto viejo nuestro: creer que hay que darles a los muchachos listas de libros ejemplares para despertarles el gusto. Amigo mío, el gusto por la vida lo da la vida misma con sólo desarrollar su curso. La tarea del maestro es esa: ofrecer el libro como una ventana para que el muchacho vea desde sus propios ojos pasar el mundo. Adquirida la costumbre, él mismo abrirá ventanas para ensanchar horizontes. Cuantas más abra, juzgará mejor. Cuanto más juzgue, será un hombre libre.

Luis Jaime Cisneros

Mis trabajos y los días. Lima: Bogotá; Peisa: Arango Editores, 2000. p. 48-49.

Colegio de Bibliotecólogos del Perú
6ta Feria Internacional del Libro
Lima, 22 de junio - 08 de julio 2001

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